ametralladora II
Bitácora crítica, sobre lo que ocurre en el Gobierno actual de España.



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¡Quiero saber la verdad!

Aquella mañana, en las horas siguientes a los terribles atentados del 11 de
marzo de 2004, una persona de figura oronda, pelo blanco y hablar
entrecortado se dirigió a la sede del Centro Nacional de Inteligencia para
ofrecer sus servicios como experto en asuntos islámicos. Aquella persona de
figura oronda, pelo blanco y hablar entrecortado no era ningún cualquiera,
por supuesto, pero nada tenía que ver con quienes en aquel momento
detentaban el Gobierno de la Nación. Y, sin embargo, ni el presidente, ni el
ministro de Defensa, ni ninguno de los que integraban el Gabinete de Crisis
creado para hacer frente la situación supieron nunca de la llegada al CNI de
aquel personaje, dispuesto a ofrecer su ayuda para esclarecer los hechos.


Según parece, según me cuentan mis fuentes, Miguel Ángel Moratinos tenía
mucho interés en colaborar en la tarea de desentrañar la trama islamista del
11-M desde los primeros instantes posteriores a los atentados. A nadie se le
oculta que Miguel Ángel Moratinos guarda una estrecha amistad con quien
entonces dirigía el CNI, Jorge Dezcallar. La pregunta es, sin embargo, ¿por
qué ese interés de Moratinos por conducir la investigación hacia la pista
islamista desde el primer momento, cuando en las primeras horas y siguientes
los servicios de información apuntaban a ETA de manera indudable? Es más,
¿por qué se ocultó aquella visita al CNI al Gobierno de la Nación? ¿Quién la
ocultó? ¿Quién la permitió? ¿Por qué Moratinos estaba tan seguro de que era
un atentado islamista? ¿Por la misma razón que lo sabía Rubalcaba?


Yo tengo la convicción moral de que los atentados del 11 de marzo de 2004
fueron el producto de una conspiración para echar al PP del poder. A quienes
me preguntan, y son muchos los que lo hacen, si creo a la izquierda española
capaz deemejante barbaridad les contesto, sin dudarlo, que sí, lo cual no
quiere decir que señale a nadie como culpable. Pero es un hecho que hoy
algunos de los que en su día mataron, secuestraron y enterraron en cal viva
en nombre del Estado campan a sus anchas e, incluso, se les trata como
personas respetables. Siempre he creído que quien ha matado una vez en
nombre de una determinada e interesada causa política puede volver a hacerlo
sin importarle las consecuencias. Tengo derecho a dudar. Es más, por mi
profesión, estoy obligado a dudar, y con más motivo si quienes se empeñan en
hacerme creer una única verdad son los mismos que negaban entonces la
existencia de los GAL y del crimen de Estado. Si lo hicieron una vez, ¿por
qué no van a volver a hacerlo? Ayer, en un artículo que pasó algo más
desapercibido por la avalancha de informaciones y opiniones sobre la famosa
tarjeta del Grupo Mondragón y el lío que se ha montado en torno a ella,
afirmaba sin dudarlo que creo a la izquierda capaz de todo para lograr el
poder, y capaz de todo para no perderlo. Incluso, aliarse con quienes llevan
décadas matando, poniendo bombas y provocando masacres como la de Hipercor:
solo les recuerdo que alguna vez esos mismos fueron considerados héroes por
esa izquierda.


Tengo derecho a dudar. Es más, estoy obligado a hacerlo, les decía. Lo
primero que me enseñó mi jefe de estudios en la carrera de Periodismo, casi
diría que el primer día, fue eso: "Duda -me dijo-, porque solo de la duda
obtendrás la verdad". Y más de una vez les he dicho a ustedes que solo la
verdad nos hará libres. Pero, fíjense, a mí me da igual si existía o no esa
tarjeta de visita en la furgoneta. A lo largo de estos dos años hemos
conocido numerosas informaciones que se han demostrado auténticas y que en
cualquier otro país del mundo hubieran significado, por sí mismas, la
apertura de una investigación seria y rigurosa. Yo me he leído el sumario
del juez Del Olmo, en el cual puede uno toparse con lagunas como océanos,
pero no he encontrado ninguna referencia -creo- al militante socialista
asturiano Fernando Huarte y sus contactos con los supuestos terroristas, ni
tampoco al hecho sorprendente de que uno de los implicados en la masacre
estuviera afiliado al PSOE. Nunca hemos sabido quién le avaló, y sin aval es
imposible hacerse militante socialista. Les invito a intentarlo. Qué
curioso, Huarte trabajaba para el CNI que dirigía Dezcallar, el hombre en el
que Felipe González confiaba casi a ciegas, y también aquellos que formaron
parte de una de las páginas más oscuras de nuestra reciente historia. Desde
el pasado 3 de abril, y gracias a una denuncia de Manos Limpias, se han
abierto diligencias previas contra Huarte y otros 19 policías por el 11-M y
por haber, supuestamente, ocultado información. Les diré algo: el PSOE
heredó del franquismo una infraestructura de inteligencia e información que
la UCD no depuró y que los socialistas aprovecharon en toda su extensión.
Aquellos hombres estaban acostumbrados a la represión y al crimen en nombre
del Estado. Por desgracia, Aznar no tuvo la valentía suficiente para
deshacer esa infraestructura, y aquel 11 de marzo de 2004 se volvió contra
él a favor de aquellos con los que habían compartido un mismo modo de
entender la política.


Tengo derecho a dudar y a creer, como creo, que el 11-M fue el fruto de una
conspiración. Y no caben posiciones intermedias en algo como esto. La simple
duda sobre la verdad oficial conduce directamente a la sospecha de que algo
se nos está ocultando, algo grave y probablemente horrible. Pero, fíjense,
¿nunca han pensado que si realmente el Gobierno socialista pudiera hundir,
en toda la extensión del término, al PP con lo que pasó el 11-M, ya lo
habría hecho? La izquierda no ha escatimado oportunidad alguna para machacar
al Partido Popular con todo aquello que consideraba podía herirlo y anular
sus expectativas electorales. Entonces, ¿por qué da la callada por respuesta
a todo lo que sobre el 11-M vamos conociendo? La nota de la Policía sobre la
tarjeta no hace sino confirmar que la política del Gobierno es callar y no
aclarar la verdad, porque si el Ejecutivo quisiera responder a todas las
veces que se ha cuestionado la investigación, la respuesta no vendría de la
mano de una nota de la Policía: hubiera salido Rubalcaba atacando al PP y
ridiculizando hasta la carcajada su posición sobre este tema. Y, sin
embargo, calla. No solo eso: está inmerso en una ceremonia de ocultación y
destrucción de la verdad. Lo dije una vez y lo reitero hoy, porque creo que
merece la pena recordárselo a aquellos que tratan como 'irresponsables' a
quienes no nos da la gana de agachar la cabeza y asentir como monos a las
tesis del Gobierno y, sobre todo, a quienes se esfuerzan desde su atalaya
mediática por esclarecer la verdad: sin ellos nunca hubiéramos sabido que
existía el crimen de Estado, ni la corrupción. Perdónenme los baluartes
periodísticos del pensamiento único: yo respeto que ustedes no me crean,
respeten mi derecho a no creerles.


Esta es una cuestión, como escribía ayer uno de los periodistas que más me
han enseñado en esta profesión que ejerzo lo mejor que puedo -mi director,
Jesús Cacho-, de principios. Y yo tengo los míos, y la libertad consiste en
que pueda defenderlos y expresarlos sin que nadie me lo impida. Y yo amo la
libertad. Amo la libertad de Oscar López Fonseca para creer que todo lo que
publican los medios que tratan de demostrar que detrás del 11-M hubo algo
distinto de lo que nos han dicho que hubo, es falso. Y además defenderé ante
quien sea su libertad y su profesionalidad, que respeto y admiro. Igual que
respeto y amo la libertad de Antonio Casado para afirmar que todo esto es el
fruto del subconsciente de unos malos perdedores. Pero no es así, y además
él lo sabe. Porque lo que no puede negarme nadie es que en aquellos días
desde la sede del PSOE se orquestó una campaña brutal y
antidemocrática -porque antidemocrático es el uso de la jornada de reflexión
para lanzar mensajes que en ese momento eran vitales en la estrategia
política socialista- contra el Partido Popular. El 11-M fue el fruto de una
conspiración de la que participó la izquierda española para echar al PP del
poder. Tengo derecho a creerlo y, por lo tanto, a decirlo. La manera de
participar puede ser muy diversa, incluso involuntaria, pero lo cierto es
que esos atentados se utilizaron de modo que quienes ahora nos gobiernan
obtuvieron el beneficio de la victoria electoral. Y lo cierto también es
que, después de haberme leído el sumario del juez Del Olmo, si hay algo que
me queda claro, es que seguimos sin saber quien o quienes fueron los autores
intelectuales del atentado, y yo creo, y así lo digo, que siguen estando
cerca de nosotros, tan cerca que casi podríamos hablar con ellos.
Es una cuestión de principios, y de mi libertad, y de la libertad de los
miles de españoles que después de dos años siguen queriendo saber la verdad
de lo que pasó aquel 11 de marzo de 2004. Hay quienes prefieren pasar
página, superar el dolor, olvidarlo todo... Yo no. No estoy dispuesto a
hacerlo. Voy a seguir luchando desde mi pequeña trinchera contra la verdad
oficial y la sumisión inevitable. Es mi obligación hacerlo. Me da igual lo
que me llamen, que me insulten, que se rían de mí, pero se lo debemos a la
Libertad y a la Democracia que tantas vidas ha costado conseguir. Habrá
quien proponga silenciarme -sé que ya lo han hecho- y silenciar a quienes
siguen investigando porque han aprendido a dudar y que de la duda surge la
verdad, pero nada hará que deje de creer en la libertad y en la necesidad de
la verdad para lograrla. El 11 de marzo de 2004 es una fecha para la
afrenta, una fecha que este país no puede ni debe olvidar nunca, una fecha
que nos obliga a llegar hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga,
le pese a quien le pese, y me da igual si del conocimiento final resulta que
hay que exigirle responsabilidades al anterior Gobierno o hay que
exigírselas a este: lo que pasó causó tanto dolor y tuvo tan brutales
consecuencias que nuestra obligación es levantar todas las piedras que
algunos se han empeñado en poner encima de la investigación para ocultarla.
Quiero saber la verdad, tenemos derecho a saberla, y la obligación moral de
descubrirla si queremos que este país sea la gran nación que pudo ser.




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Por lardero98 - 7 de Mayo, 2006, 13:21, Categoría: General
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